RESEÑA

BIENVENIDO

DeBarro nace de elegir un modo de vida sustentable. Es una experiencia en la que el contacto envuelve tanto a las relaciones personales en la producción como la relación entre Usted y DeBarro.

Una experiencia familiar en la que deseamos incluirlo porque entendemos que es Ud. quien completa la cadena producción. Es por eso que queremos brindarle un nuevo concepto de negocio, basado en el bienestar que ofrece estar en contacto con un producto que nace de la tierra, se modela con las manos sin procesos industriales, se cocina en hornos de altas temperaturas y se comercializa como lo que es: un objeto de arte.
Las piezas así nacidas y cuidadas conservan la calidez con las que fueron creadas y son portadoras de energía.
Elegir productos DeBarro es ponerse en contacto con un hacer milenario y vivir una experiencia única.

Desde la antigüedad la cerámica se produce mediante moldes de yeso y otros sistemas de reproducción. Un ejemplo clásico son las llamadas Tanagras, esculturas de Diosas realizadas en cerámica mediante moldes en la Antigua Grecia. Los moldes tienen una tolerancia de reproducción muy baja, las piezas pierden rápidamente definición, por esa razón la mayor parte de las piezas elaboradas en DE BARRO son renovadas permanentemente e incluyen una terminación individual que las transforma en piezas exclusivas.

UNA ACTIVIDAD MILENARIA

Las llamadas artes del fuego fueron desarrolladas por el Hombre desde tiempos inmemoriales que eligieron esta actividad por cumplir funciones utilitarias, en la fabricación de elementos para la elaboración de comestibles, refrigeración de agua, etc. Pero también para calmar el espíritu, practicar la meditación y estar en contacto con la naturaleza.

En DE BARRO, reafirmamos esos principios desarrollando una actividad comunitaria que se inicia con el material noble: el barro, el mismo que Dios utilizó para modelar al hombre y a la mujer.
Desde el contacto de las manos con el material, se puede completar el proceso pasando por una horneada a una temperatura de 1040 grados. Para recibir  un bizcocho cerámico. Nosotros elegimos la mejor calidad de arcilla roja por lo que el resultado es denominado terra cotta.
 La pieza es sometida a un encerado que cierra sus poros para facilitar su limpieza pero conserva la calidez al tomarla entre las manos.

Las piezas más antiguas de terra cotta datan de miles de años, incluso en excavaciones arqueológicas sirven para determinar la antigüedad de civilizaciones milenarias.